Verán , estoy en un punto, o tal vez sea mas adecuado decir edad, en la que ya mi relojito hace cada vez más fuerte tic tac, así que noto un poco más las bodas, los embarazos, los compromisos y todo tipo de relación amorosa a mi al rededor, no diré que no lamento el no tener novio o de perdido una persona que me haga suspirar, que si la hay, pero esa es otra historia... Cada vez que me quejo un poco de saberme sola, y que quede claro que disfruto enormemente la soledad, pero me refiero a sin una pareja, recuerdo que todo es a su debido tiempo, uno no quiere arruinar su felicidad adelantando o apresurando al destino, cierto? Por eso cada que me descubro haciéndolo, reparo y me detengo, disfruto de lo que tengo y lo afortunada que soy por eso, cada día y cada respiración son una bendición, y lo digo más allá del sentido religioso, pues creo que cada amanecer nos da la oportunidad de crecer, aprender, amar y compartir un poco mas de lo que somos, podemos apreciar con mayor gusto esa sonrisa que nos brindan al caminar, ese perro que nos sigue hasta la esquina, el olor a jazmín del árbol del vecino, cada día más atento, cada día más libre y sin esperar a que el cambio llegue de repente y sin sentido, cada día para conocernos mejor; y porqué no? Cada uno de esos días bien consumidos y empleados en reparar lo hermosa que es la vida, nos estará acercando a aquella persona con la que compartiremos nuestra felicidad y vida hasta que el reloj deje de sonar...

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